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Mostrando las entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
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2/3/11

¡Juguemos al escondite!

*El relato no lo escribí yo, es una fábula que leí en Internet hace tiempo y que guardé porque me fascinó. Espero que les guste tanto como a mí :

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
- ¿Jugamos al escondite?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
- ¿Al escondite?... ¿qué es eso?
- Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras vosotros os escondéis y cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué? si al final siempre la hallaban. La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse.
- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos... ¿Un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿El hueco de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿El vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD. Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo, pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO, se me olvidó dónde se escondió, pero eso no es lo importante.
Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos los recovecos que hallaba, estaban ocupados. Hasta que divisó un rosal y enternecido, decidió esconderse entre sus flores.
- ¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología. La PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una valla sin decidir aún donde ocultarse.
Después de andar un poco más, los encontró a todos: al TALENTO en la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO, que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero el AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba dándose por vencida, divisó un rosal repleto de rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas y de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

22/12/10

Razón vs. Sentimiento

vs
CEREBRO: - ¡No te merece entendelo corazón!
CORAZÓN: - Lo necesito.
CEREBRO: (perdiendo la paciencia) - ¡Olvidalo! Sabés que no te conviene.
CORAZÓN:  - No me importa, lo amo, y aunque quiera olvidarlo no es una opción porque es imposible.
CEREBRO: - ¿Cómo que es imposible olvidarlo? Nada es imposible. Dejás de sentir cosas por él y listo, lo olvidas.
CORAZÓN: - ¡Pero que insensible que sos cerebro! Lo decís cómo si fuera tan fácil dejar de amarlo. Y además no quiero olvidarlo, y no vas a hacer nada para hacerme cambiar de parecer (cruzándose de brazos mostrando una actitud terca y sacándole la lengua a cerebro infantilmente).
CEREBRO: - ¿Ves que sos un chiquilín? Sos un nene caprichosito que no da el brazo a torcer (sacudiendo la cabeza).
CORAZÓN: - ¿Pero qué problema tenés? Si lo amo es cosa mía.
CEREBRO: - No es solo cosa tuya, porque por tu culpa, tengo que estar pensando en él todo el día... Y para tu información tengo otras cosas más importantes en las cuales pensar.
CORAZÓN: - "Tengo otras cosas más importantes en las cuales pensar" (lo imita burlándose).
CEREBRO: - ¡Basta corazón! (gritando furiosamente).
CORAZÓN: "¡Basta corazón!" (le dice riendo).
CEREBRO: (cerrando los ojos para no perder la paciencia) Mirá corazón, hacé lo que quieras... (se calla por unos instantes) Pero si al final terminas roto en millones de pedazos y llorando desconsoladamente por los rincones como la última vez... (le dice serio) Yo no voy a estar ahí para consolarte y curarte las heridas... Esta vez te las arreglás vos solito... (lanzándole una mirada iracunda a corazón al darse cuenta de que éste no escuchó ni una palabra)
CORAZÓN: (absorto en sus pensamientos mientras miraba hipnotizado a una mariposa que se había posado en su dedo de la nada) - Miles de estas debe haber en estómago cada vez que estamos cerca de él... (y sonríe mientras mira dulcemente a la mariposa)
CEREBRO: (impaciente mientras le chasquea los dedos en la cara a corazón) - Llamando a corazón a Tierra, llamando a corazón a Tierra...
CORAZÓN: (furioso porque la mariposa se alejó asustada) - ¿Qué necesitas cerebro? (le pregunta cortante)
CEREBRO: Como te decía, si al final llegas a sufrir... (continúa)
CORAZÓN: Sos un miedoso cerebro... (lo interrumpe antes de que siga hablando) Siempre estás esperando lo peor de las cosas "Corazón vas a sufrir, no te enamores" o "Corazón te va a decir que no, no te arriesgues" (y sacude la cabeza en actitud desaprobadora).
CEREBRO: ¿Sabés qué? Hace lo que quieras corazón, no me escuches más. (le da la espalda y se va ofendido, pensando en que quizá corazón tenía razón)
CORAZÓN: Eso es lo que pensaba hacer de todos modos... (se encoge de hombros, se da media vuelta y sale)

Mi cabeza dice no, mi corazón dice sí, y yo no sé... ¿A quién escucho al corazón o a la cabeza?
La eterna discusión entre el corazón y el cerebro en donde al final, nadie termina ganando.

¡355 seguidores! ♥ No lo puedo creer... Me acuerdo cuando cree el blog que tenía re poquitos seguidores y ahora son un montón ♥ GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS Y MILLONES DE GRACIAS... Admito que me desaparecí muchísimo y les pido perdón, es que desde que terminé el colegio salí muchísimo con mis amigos y el blog lo dejé medio abandonado... Pero les prometo que en cuanto tenga tiempo les contesto todos los comentarios y entro a sus hermosos blogs ♥ Otra vez, MILLONES DE GRACIAS A USTEDES, MI BANDA DE LOCOS ♥

12/12/10

Se arriesgó y ganó.

Christian y Camila estaban sentados en una mesa del bar "San Miguel". Ella tenía enfrente un vaso alto de donde salía un riquísimo olor a chocolate. Él tenía en las manos una taza blanca y pequeña, dónde se observaba un líquido oscuro, probablemente café. En el medio de la mesa, había un platito con dos medialunas encima. El bar estaba vacío, sólo había algún que otro cliente.
- ¿Por qué no invitás a salir a Iván de una vez por todas? - le dijo Christian a Camila mientras soplaba suavemente su café.
Ella ante la pregunta, largó una carcajada dulce, cómo si su amigo le estuviera haciendo una broma.
- ¿Me lo estás diciendo en serio? - le contestó al fin. Él se limitó a tomar un sorbito de su taza, mientras la miraba fijamente.
- Vamos Cami, todos sabemos que estás muerta por él - le dijo serio. Ahí fue cuando Camila no rió, ya que consideraba que había que decirle la verdad.
- Pero... ¿tan obvia soy? - le preguntó mientras reía nerviosamente.
- Sí, hasta él se dio cuenta - le dijo mientras una sonrisa asomaba por la comisura de sus labios.
Camila estaba muerta de la vergüenza, no podía creer que Iván se haya percatado de sus sentimientos.
- Pero ¿cómo puede ser? Si casi nunca hablo con él. - le dijo con voz aguda.
Christian se puso una mano en la oreja mientras que con la otra sostenía el café.
- No te pongas ultrasónica - le dijo mientras se reía - pero ¿cuál es el problema de invitarlo a salir?
Eso sí que la tomó por sorpresa. Nunca se había puesto a pensar los motivos por los cuales no lo había invitado a una cita aún. Miraba su vaso de chocolate caliente cómo si éste contuviera todas las respuestas del mundo.
- No lo sé - le dijo tras pensarlo unos instantes - Quizá tengo miedo de que me diga que no - sentenció al fin con voz triste.
- El que no arriesga no gana - le dijo su amigo con una sonrisa pícara.
- El que arriesga puede morir de amor - aseguró ella.
- Baaaah - se burló él - ¡Qué pesimista! - le dijo mientras agarraba una medialuna y le daba un mordisco - ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Qué te diga que no?
Ella en respuesta se limitó a asentir con la cabeza.
- Si se niega a salir contigo, no pasa nada, él es el imbécil que se lo pierde. Hay muchísimos hombres en el mundo que les gustaría salir con una mujer maravillosa como vos, pero sólo hay que buscarlos. - y dicho esto le guiñó un ojo con cariño. - Pero... ¿Y si te arriesgas y salís ganando? ¿Y si vas y le preguntás y te dice que sí? ¿Pensaste en esa posibilidad?
Era increíble cómo su amigo le hacía ver la realidad. Es verdad, nunca se había planteado la posibilidad de que le diga que sí; todas las veces que se había imaginado la situación, él le había dicho que no...
- Si me dijera que sí, yo sería la más afortunada del mundo - le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
- Muy bien, esa es la actitud - le dijo felizmente - Don't worry, be happy - le dijo citando a el famoso Bob Marley.
Y así esa mañana, los dos amigos se pasaron hablando de la vida con alegría. A la tarde, Camila se encontró a Iván al salir del trabajo, y tragándose el miedo, le preguntó si alguna vez quería salir con ella. Para su gran sorpresa, él acepto con una gran sonrisa.
Ese día, Camila aprendió que el que arriesga puede llegar a equivocarse; pero el que no se la juega nunca, vive equivocado.


¿Ven esa sonrisa gigante que tiene en su cara? Él la puso ahí.




¡251 seguidores! ¡Más contenta imposible! Millones de gracias a ustedes, que me leen, que me comentan y que me siguen, nunca se los voy a dejar de agradecer. ♥ ¡Terminé los exámenes! Así que estoy hiper feliz... Ya que ahora tengo todo el tiempo del mundo, voy a poder contestar todos los comentarios, y entrar a sus blogs ♥ ¡Viva yo!

5/12/10

El chico de sus sueños.

Ana se sentó a la sombra de un árbol mientras observaba a unos niños corriendo en el otro extremo del parque. Agarró un libro de su mochila, y al abrirlo, las hojas desprendieron ese ruidito que tanto le gustaba. Mientras trataba de concentrarse en su lectura (sin mucho éxito de más está decir), escuchaba a unas palomas remontando vuelo unos metros más allá y a unos perros ladrando mientras jugaban con sus dueños. Se dió por vencida al darse cuenta que no lograba entender lo que estaba leyendo. Dejó su libro a un lado, y puso sus manos en su regazo. Cerró los ojos, mientras sus otros sentidos se inundaban de la paz del ambiente. Y así, se durmió y comenzó a soñar...

En el sueño se encontraba caminando por una calle solitaria. Sorpresivamente veía todo en blanco y negro, como esas películas antiguas donde no existía el color. De pronto, comenzó a escuchar unas sirenas a unas manzanas de ella, y de la nada vio a un muchacho correr hacia ella. El hombre, no reparó en ella y al correr a tal velocidad se la llevó por delante, literalmente. Los dos cayeron al suelo en una mezcla de brazos y piernas mientras el hombre maldecía en voz baja. Se separaron rápidamente, y Ana se paró con dificultad mientras se agarraba el brazo que le sangraba por la caída.
- ¿Está bien? - le preguntó aquél desconocido mientras echaba miradas furtivas a su espalda. Parecía alterado, notó Ana, cómo si alguien lo estuviera siguiendo.
- Sí, no fue nada - mintió ella mientras se apretaba el brazo.
- Mierda - dijo él al percatarse de que Ana estaba lastimada- Lo siento.- y se rompió la manga de su camisa y le vendó con delicadeza el brazo.
Mientras hacia eso, Ana enrojeció violentamente. Al terminar, escucharon las mismas sirenas que había escuchado ella con anterioridad, doblando la esquina. Y en una abrir y cerrar de ojos, el desconocido, la tomó del brazo sano y la llevó a un hueco que había entre dos edificios cercanos. Ana no entendía lo que estaba pasando, pero igualmente confió en aquél extraño. Al meterse en aquél espacio, los dos quedaron uno enfrente del otro, y lo único que escuchaban eran sus respiraciones agitadas y sus corazones latiendo violentamente por la adrenalina. El desconocido observaba la calle esperando ver algo mientras los ojos de Ana se deslizaban por sus pálidos rasgos: la dureza de su mandíbula cuadrada, la suave curva de sus labios carnosos, la línea recta de su nariz, el ángulo agudo de sus pómulos y la suavidad marmórea de su frente oscurecida en parte por un mechón de su pelo azabache. Era sumamente guapo, pensó. Tenía el pelo negro azabache alborotado por el viento y los ojos grises, como el color del cielo cuando está a punto de llover. Tras unos instantes, mientras Ana seguía mirándolo descubriendo cada lunar y cada cicatriz de su preciosa cara, el extraño la miró y sonrió. Su sonrisa era perfectamente blanca, cómo esas sonrisas de propaganda de dentrífico que se veían por la televisión.
- Ya pasó la tormenta- dijo y Ana lo miró sin entender. Él se encogió de hombros, quitándole importancia - Será mejor que salgamos - le dijo dulcemente.
Ana asintió, y juntos salieron al exterior. Al fin en la calle, Ana respiró profundamente, sintiéndose libre, mientras el extraño la miraba con el ceño fruncido, peguntándole algo silenciosamente.
- No me gustan los lugares cerrados - le respondió mientras él se encogía de hombros.
- Por cierto, soy Nicolás, pero decime Nico - le dijo mientras le estrechaba la mano a ella.
- Ana, dime Annie - declaró ella - Y me vas a decir quién te estaba siguiendo. - le dijo mientras levantaba las cejas en forma interrogativa.
- ¿Siguiéndome? - le preguntó un poco nervioso. Y justo en aquél instante escucharon las sirenas cerca. - Me tengo que ir.
Nicolás se acercó a Ana, y le dio un beso fugaz en la mejilla. Ana estaba inmóvil, no sabía que hacer.
- Un placer encontrarnos en este sueño- le dijo él mientras le daba la espalda y desaparecía así como había aparecido antes.
Confundida, Ana apoyó su mano en su mejilla, mientras una sonrisa se asomaba por la comisura de sus labios. De la nada, apareció un auto de policía doblando la esquina, mientras producía una sirena insoportable. Así que eso era el causante del nerviosismo de Nicolás. El coche pasó a su lado, y desapareció a lo lejos, sin apenas reparar en su presencia.
De la nada, comenzó a escuchar que la llamaban a lo lejos. Y luego, notó cómo comenzaba a temblar la calle. "Despierta, despierta" escuchaba que le decía una voz a lo lejos. 

Y se despertó. Parpadeó rápidamente, aturdida, sin saber dónde se encontraba. Abrió los ojos completamente, y agachado ante ella estaba Nicolás, el chico del sueño. Miró a su alrededor y vio el parque, y cómo llovía a cántaros a su alrededor.
- Perdona que te haya despertado de esa manera - le dijo Nicolás con voz dulce - pero está empezando a llover y te quedaste profundamente dormida - le explicó mientras se levantaba.
Ana todavía aturdida, agarró el libro apoyado a su costado, y lo guardó en su mochila. Se la colgó en el hombro derecho y se paró con dificultad, notando que tenía las piernas dormidas de tanto estar sentada.
- Gracias Nico - le agradeció mientras lo miraba a los ojos. Todavía pensaba que estaba soñando, no podía entender cómo el chico de su sueño estaba parado ante ella.
- Mmm... ¿Nos conocemos? - le preguntó sorprendido.
Ana cayó a la realidad. No estaba soñando, eso estaba pasando de verdad. Se encogió de hombros tratando de reparar su error, ella no tenía por qué saber el nombre de aquél desconocido.
- Tenés cara de llamarte Nicolás - sentenció mientras ella largaba una risita nerviosa - Soy Ana, decime Annie - le dijo tendiéndole la mano.
- Annie...- dijo probando cómo sonaba en su boca - Me gusta - y sonrió mientras le estrechaba la mano. Ana respiró aliviada, por lo menos no había pensado que estaba loca.
- ¿Tenés paraguas? - le preguntó mientras que con la cabeza apuntaba hacia la lluvia. Ana sacudió la cabeza, se había olvidado su paraguas en su casa pensando que iba a ser un día soleado. - No importa, podemos usar el mío - le dijo mientras le guiñaba un ojo.
Ella asintió y sonrió ampliamente, pensando que al fin había encontrado al chico indicado, al chico de sus sueños.

¿Cómo pasa? ¿El gran amor?
Nadie lo sabe. Pero lo que puedo decirte es que sucede en un abrir y cerar de ojos.

Está bien, lo admito, me inspiré de más xD
193 seguidores WOW, esto sí que es fantástico. Millones, millones de gracias a estas personitas que me siguen y que leen mis relatos, nunca me van a alcanzar las palabras para terminar de agradecerles. Y perdonen si tardo mucho en contestar los comentarios y en entrar a sus blogs, pero recién esta semana terminé con los malditos exámenes. Ya me pongo al día :)
Otra vez, GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. ♥

25/11/10

Enamorarse de dos personas a la vez.

Estaba en mi mundo, pensando en qué hacer con mi vida, en cómo me iba a confesar ante él. Millones y millones de veces me dijeron que el que no arriesga no gana nada, y yo siempre les respondía que el que arriesga puede morir de amor como dice una canción. Pero esta vez, decidí arriesgarme sin importarme nada, sin importarme lo que diga él. Necesitaba decirle todo lo que sentía, no aguantaba más.
Mi mejor amigo (Facundo) estaba mirándome fascinado pero sin decir ni una sola palabra como siempre hacía cada vez que me encerraba en mi mundo para poder pensar.
- ¿Cómo se dice me gustás en inglés?- le dije saliendo de mi momento de ensoñación  mientras me observaba con la mirada divertida.
Fue tan repentina mi pregunta, como tonta que creo que lo tomé por sorpresa. Tras pensarlo un momento me miró.
- A mí también- me contestó con una sonrisa pícara.
Ante esta contestación, se me escapó una risita estúpida. Siempre haciéndose el galán con todas las chicas. Para que no se de cuenta la manera en que me sonrojaba, me di media vuelta y me alejé de él. Mientras caminaba y ordenaba mi cabeza, escuché unos pasos que me seguían, y más tarde un "Sam". Me di vuelta, y allí estaba él.
- No te ibas a ir sin despedirte- me dijo mientras se acercaba.
- Mmmm...- le respondí simplemente mientras mi cerebro trataba de encontrar una respuesta a eso.
Se acercó un poco más, hasta que nuestros cuerpos estaban a un par de centímetros de distancia. Puso con ternura su mano cálida en mi mejilla izquierda y mi corazón comenzó a latir a cinco mil por hora. Luego acercó su cara y cerré los ojos. Lo único que sentí después fue sus labios apoyándose en mi mejilla derecha. Abrí los ojos, y me di cuenta que nuestras caras estaban a pocos centímetros la una de la otra. Sentía millones y millones de mariposas revoloteando salvajemente en mi estómago. Luego de unos segundos interminables se separó, y me guiñó un ojo. Bajé la mirada tristemente mientras se alejaba. Mi cerebro trataba de procesar lo que acababa de pasar y mi corazón no dejaba de latirme deprisa.
Por ese momento creí que me iba a besar y me decepcioné cuando no lo hizo. Era imposible que sintiera algo por mi mejor amigo, era sencillamente imposible.

Everyone knows it's meant to be falling in love, just you and me.

105 seguidores ♥ Gracias, gracias y millones de gracias.

5/11/10

Desde que lo vi, ha vivido en mi corazón sin pagar alquiler.

   Sentada en un asiento del colectivo, miraba por la ventana cómo la gente pasaba de aquí para allá con paso rápido. La gente de la ciudad siempre estaba apurada, con la cabeza en llegar lo antes posible a su destino como si no tuvieran tiempo de sobra.
   Enfocó sus ojos al frente para saber cuántas calles más faltaban para llegar y ahí fue cuando lo vio. Los sonidos de las bocinas de los autos, los gritos de la gente y los pasos de las personas repiqueteando en la vereda se detuvieron por un momento, quizá dos y el colectivo quedó en silencio. Un muchacho de su edad estaba parado unos asientos más allá de ella, llevaba puesto un uniforme de fútbol azul eléctrico. La vista se le agudizó a tal extremo que podía ver exactamente el color de los ojos y cada detalle de la cara del chico, mientras que a todas las demás personas las veía borrosas.  Tenía el pelo negro azabache y sus ojos color avellana apuntando a ningún lugar en particular. Estaba escuchando música por medio de sus auriculares y movía la boca sin que saliera sonido alguno, articulando palabras. Cantaba una canción en silencio seguramente. Ella sentía cómo sus labios se curvaban en una sonrisa y cómo el corazón le latía cada vez más rápido. De repente él miró para su dirección (seguramente percatándose de que alguien lo estaba observando), y fue como si el mundo se hubiera agrandado de golpe, y ella se hiciera pequeñita. Sus ojos se cruzaron por un segundo y él sonrió, mostrando unos dientes perfectamente alineados mientras ella apartaba la vista rápidamente. Con esa mirada sintió como si cayera desde el edificio más alto en picado y pudiera volar, y eso la asustaba. Sentía su estómago a punto de explotar dejando salir al exterior millones de mariposas. Mantuvo la vista clavada en la ventana por unos minutos, y cuando volvió a buscar al muchacho con la mirada, ya no estaba. De pronto vio una silueta azul eléctrico doblando una esquina, y se dio cuenta de que el chico de sus sueños se había ido. El silencio se fue con él, mientras que lo reemplazaba el bullicio regular.
   Era increíblemente imposible lo que acababa de pasar. A primera vista, se enamoró de ese chico que ni siquiera conocía y cuando se fue, se sintió dolorosamente sola.

"Con esa mirada sintió como si cayera desde el edificio más alto en picado y pudiera volar, y eso la asustaba.."

Nunca les voy a poder dejar de agradecer a aquellas personitas que me siguen y a las que me dejan su comentario. Millones de gracias, me hacen muy feliz.
 P.D.: Perdonen si todavía no devolví comentarios, estoy muy ocupada y no puedo entrar mucho al blog. Pero cuando tenga tiempo, los voy a devolver uno por uno :D